Sunday, February 6, 2011

EN BUSQUEDA DE LA VERDAD


Un gran amigo y compañero de estudios (mi siempre apreciado José Granés Pallares Q.E.P.D.) comentaba, cuando hablaba de las leyes de Newton:
"Isaac Newton, asceta por excelencia e interesado en la promoción del mundo en obras de bien común, investigaba, escudriñaba, trabajaba en su laboratorio, solo, sin buscar un reconocimiento o una promoción social, sino más bien motivado internamente por la búsqueda de la verdad".

En realidad, Newton contribuyó grandemente en la promoción del mundo, como actualmente Stephen Hawking lo continúa haciendo.

Uno de los experimentos de Newton fue el de transformar la luz blanca en muchos colores, utilizando un prisma. De igual forma, colocando un segundo prisma, podía recoger los colores para regresar a generar la luz blanca.

Quisiera hacer una analogía entre este fenómeno físico y nuestra relación con Dios. Cada uno de nosotros, se distingue por algún talento o carisma. Alguno por su generosidad, otro por su sinceridad, o por su honestidad, o por su humildad. Si relacionamos cada uno de estos carismas con uno de los colores del arco iris, pudiéramos asociar la luz blanca con Dios y los colores como la forma conque nosotros respondemos a esa Luz. 

Si vamos a la segunda fase del experimento, el de retomar los colores para generar la Luz Blanca, se requeriría entonces unirnos para formar una Comunidad. En otras palabras, una Comunidad que refleja la totalidad de los talentos de sus miembros, reflejaría entonces la Luz o sea Dios mismo. 

Creo firmemente que debemos mantenernos siempre unidos a una Comunidad de cara a Dios para contribuir en dar Luz al mundo.

Estemos siempre de colores.

Wednesday, February 2, 2011

SEGUIR A CRISTO

El proyecto de nuestro Padre para todos nosotros comprende tres fases: nacer, morir y resucitar. En este proyecto, no hay distinción de clases, ni de razas ni de edades. Está abierto para todos  y está en nosotros aceptar esta propuesta o rechazarla. Sabemos que Jesús el Nazareno cumplió fielmente este caminar y resucitó. Jesús nos dice que El es el Camino, La Verdad y la Vida.  También nos confirmó que hay un solo mandamiento el más importante de todos: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y al prójimo como a tí mismo. También nos dio el mandato de "Ir por todo el mundo y anunciad la Buena Nueva a todo el mundo".  Donde la Buena Nueva es justamente que el Padre nos ama con infinita misericordia y que nos ama en forma gratuita.

Entonces es una propuesta realmente clara: Seguir el camino de Jesús. Pero en qué consiste seguir a Jesús?  Pues seguir a Jesús es colaborar con El en su obra de sanación, de consolación, de liberación del mundo en una dinámica que anuncia el Reino de Dios.

Nuestro modelo a seguir es el de Jesús. En realidad como católicos, tenemos dos modelos: el de Jesús y el de su mamá, la Virgen María.  Los dos hicieron dos cosas muy importantes:

1. Poner toda su confianza en el Padre - confiar plenamente en El;
2. Ponerse a su servicio bajo todas las circunstancias que se presenten en la vida.

Estos dos criterios están muy claros en el Evangelio.

Poner toda su confianza en el Padre: Nos dice Jesús: "No estén pendientes de lo que comerán o beberán; no se atormenten. Los que viven para el mundo presente se preocupan por todas esas cosas. Ustedes, en cambio, piensen que su Padre sabe lo que necesitan. Por tanto, trabajen para su Reino, y El les dará todas esas cosas por añadidura" (Lucas 12,29-31).

Ponerse a sus sevicio: Pudiera uno pensar que cuesta seguir a Jesús. Dice el Señor: "El que no carga con su cruz para seguirme, no puede ser mi discípulo" (Lucas 15, 27). Pero qué hermoso es seguir a Jesús, que no importa lo que pese nuestra cruz, pues caminando con El, la carga se aligera. Pues da mucha alegría cuando se camina, siguiendo a Cristo y anunciando la Buena Nueva. Razón tenía San Pablo, tomando una reflexión del profeta Isaías  decía: "Qué lindo es el caminar de los que traen buenas noticias" (Romanos 10, 15).

Entonces tenemos que salir de nuestras propias limitaciones y de nuestros propios perjuicios para realmente acercarnos a los otros a los amados por Cristo: a los abandonados, a los menos evangelizados, a los pobres, a los presos. Seguir a Cristo exige dejar nuestro propio universo para ir más allá...

Sunday, January 23, 2011

La Unidad viene de Cristo

La unidad viene de Jesucristo y sin Él no hay unidad. Él vino a hacer la unidad posible. “Pues donde hay dos o tres se reúnen en mi Nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).
“Que todos sean uno como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo estoy en Tí. Sean también uno en nosotros: así el mundo creerá que tú me has enviado.” (Juan 17:21).
La unidad de los cristianos circunda en el testimonio de su vocación, su llamado. Es el signo vivo de la presencia del Espíritu Santo.
Nuestra unidad es el reflejo de la unidad de la Santísima Trinidad.
“Si dan algún valor a las advertencias que hago en nombre de Cristo, si pueden oír la voz del amor y quieren hacer caso de la comunión que existe entre nosotros por el Espíritu Santo, si hay en ustedes alguna compasión y ternura, les pido algo que me llenará de alegría. Tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir...” (Fil. 2:1-2)
En la segunda lectura de la liturgia de hoy, enero 23 del 2011, San Pablo, en su carta a la Iglesia de Corinto aboga por la unidad en el cuerpo de Cristo.
El se está dirigiendo a la situación de división cuando escribe: “Les ruego, hermanos, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan de acuerdo y superen sus divisiones, lleguen a ser una sola cosa, en un mismo sentir y los mismos criterios. Tuve noticias de ustedes por gente de la casa de Cloe, y me hablaron de rivalidades. Así lo entiendo yo, puesto que unos dicen: ‘Yo soy de Pablo’, y otros: ‘Yo soy de Apolo’, o: ‘Yo soy de Pedro’, o: ‘Yo soy de Cristo’. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿O yo, Pablo, he sido crucificado por ustedes? ¿O fueron ustedes bautizados en nombre de Pablo?” (1 Cor. 1:10-13). El nos urge y nos exhorta a adoptar actitudes de reconciliación, y a tomar acción para evitar la división y promover la unidad. “Y no hagan nada por rivalidad o por vanagloria, al contrario, que cada uno, humildemente, estime a los otros como superiores a sí mismo. No busque nadie sus propios intereses, sino más bien el beneficio de los demás. Tengan unos con otros las mismas disposiciones que tuvo Cristo Jesús.” (Fil. 2:3-5).
La unidad por lo tanto es una meta para todos los cristianos. Especialmente es un reto para los cristianos involucrados en los Cursillos de Cristiandad.
En la historia de la Iglesia siempre ha habido tensiones entre cristianos. Las dificultades que surgen debido a que no podemos ponernos de acuerdo en algún asunto o curso de acción, no deberían ser ignoradas ni pretender que Dios las va a resolver. Dios quiere unidad, pero Él actúa mediante los seres humanos.
Estamos moralmente obligados a discernir cuando hay desunión y a hacer algo para
corregirlo identificando las causas y trabajando para restaurar la unidad.
Contra cada actitud de desunión, debemos responder con una actitud positiva en búsqueda de la unión.
• Contra el negativismo:                                  Actitudes Y virtudes positivas
• Contra la Hostilidad:                                     El control de si mismo(a)
• Contra las Diferencias Personales:                   La Indiferencia
• Contra el Orgullo:                                         La Humildad
• Contra malentendidos:                                  Actitud de escucha, Apertura
• Contra la Búsqueda de poder y control:            La Buena administración
• Contra Agendas Personales:                           Desinterés
• Contra Prejuicios:                                         Caridad
• Contra el Criticismo:                                      El Entusiasmo
• Contra el Egoísmo:                                        La Generosidad

Las diferencias personales nunca deben herir o destruir los seres humanos y sus relaciones.
Lo que es más importante es la unidad, integridad, y finalidad de los Cursillos de
Cristiandad ya que estamos convencidos que es obra del Espíritu Santo. Nuestra misión entonces es la de compartir con los demás lo fundamental Cristiano: el amor de Dios vivido en la realidad de una auténtica amistad; una realidad que implora, promueve, y sostiene la unidad.
Debemos ser fieles al Carisma Fundacional según la visión del Fundador del Movimiento de Cursillos. Se nos anima a que vivamos el trípode de Piedad, Estudio, y Acción; y especialmente el estudio de la literatura de Cursillo ya que una sólida base en el método revelará el desperfecto o desviación al método del Movimiento de Cursillos.
Evitaremos también la concepción errónea común de creer que la misión de la
evangelización es hacer lo que sea necesario por el mero hecho de evangelizar sin importar los medios. Hay aun algunos que han evangelizado individuos para que sean candidatos en vez de personas a quien hay que amar.
Es muy fácil caer en estas trampas cuando nuestra vida no ha sido transformadora por el amor de Dios, cuando no estamos agradecidos de Él y de los demás, cuando hemos caído en el pecado de “elitismo”.
Hay hambre y sed de Dios en nuestros tiempos. No podemos darnos el lujo de distraernos por nuestras propias faltas; por asumir que nuestros propios medios y métodos personales son los mejores. Necesitamos recordar que se nos ha dado un gran don para el beneficio de los demás; que Cursillos es el trabajo del Espíritu Santo, y un medio excelente para la vidaCristiana, y que hemos sido llamados a una vida en el Espíritu, una vida de servicio.
Preguntémonos: “¿Dónde estaríamos hoy si no hubiera sido por nuestro Cursillo?”
Lo que necesitamos en fortalecer el Espíritu de Dios en nosotros. Especialmente,
necesitamos reconocer que necesitamos unos de otros; que necesitamos evitar aislarnos de los demás y buscar las oportunidades para estar con los demás. El ideal al cual nos esforzamos es a conocernos mejor. Y especialmente necesitamos orar constantemente y hacerlo con fe, esperanza y caridad. La misión a servir está ahí si estamos dispuestos a ser buenos administradores del Movimiento de Cursillos y verdaderos discípulos del Señor.
Debemos tomar la iniciativa de procurar y fortalecer la unidad. Debemos de buscar, con todo nuestro corazón, mente, y cuerpo, ser sensitivos a los demás y amarles y respetarles sea donde sea que sen encuentren en su jornada de fe. Debemos esforzarnos por construir el Cuerpo de Cristo, la iglesia en nuestro ambiente en particular. Necesitamos crecer en nuestra fe Católica y concentrarnos en qué nos une, porque la unidad en Cristo no está aquí o allá sino que en todos y cada uno de nosotros.
- Hay un llamado de Cristo
- Un camino a Dios
- Un Espíritu
- Un Bautismo
Pero muchas formas de vivir de corazón este llamado en una auténtica humildad.
Es tan solo reconocer el valor de la humildad como un valor personal que nos honrará y nos estimulará a promover unidad en el Cuerpo de Cristo, y el Amor es el más importante de todos los Carismas del Espíritu Santo.
Esforcémonos entonces de promover un Cursillo de Cristiandad más auténtico, cristiano, amoroso, sincero, unido y orientado al servicio. Y permitamos tomar este gran reto, esta magnifica misión a la que hemos sido llamados, en el espíritu, la seguridad, y el conocimiento, que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

¡De Colores!

Thursday, December 23, 2010

LA IGLESIA, UNA COMUNIDAD DE AMOR

En estos tiempos de familia, de compartir con nuestros amigos, de celebrar el nacimiento de nuestro Salvador, es bueno reflexionar sobre la Iglesia y la Eucaristía.
Recuerdo, en una reflexión sobre la Eucaristía dada por el Padre Franklin Buitrago, se nos decía que La Eucaristía nos invita a compartir y a la reconciliación con nosotros mismos y con los demás.
La esencia de la Eucaristía es hacer comunidad, una comunidad de Amor. En ciudades como Montreal, hay una gran variedad de grupos étnicos. En muchas oportunidades, cada grupo utiliza el mismo edificio o templo u otras facilidades dentro de la misma iglesia para celebrar su Eucaristía, asambleas, retiros, etc. Es interesante notar que nosotros, católicos, a veces no hacemos contacto con otros grupos étnicos. Es como si cada grupo estuviera en su propia "micro-galaxia" sin tener la suficiente sensibilidad para compartir con estas otras comunidades, como iglesia universal que somos. El llamado de Cristo, es el salir de nuestras propias fronteras, de nuestras limitaciones de lengua, de costumbres, para llegar al pueblo de Dios. Nos decía Franklin que históricamente pueblos enteros se han constituído alrededor de la Eucaristía. La Eucaristía es el Cuerpo de Cristo y en el Pueblo de Dios está Cristo presente: en el inmigrante recién llegado, en aquella persona que vive una situación penosa, un divorcio, una pérdida familiar, una enfermedad...será que nuestras limitaciones nos impiden llegar al Pueblo de Dios?

Sunday, December 19, 2010

EL INMIGRANTE EN SU IDENTIDAD COMO CRISTIANO

Hace ya más de cuarenta años emigré de mi patria. Desde muy joven  mi abuelita,  me aconsejaba que siempre tratase de guardar mis costumbres y me repetía con frecuencia, que al salir de mis propias raíces, corría el riesgo de perder mi propia identidad.

Bajo ese consejo, siempre tuve en cuenta el legado de mis padres: el idioma, las costumbres y la religión.  Siempre pensé que esos tres aspectos, pudieran ayudarme a ser yo mismo en cada una de las circunstancias en que me encontrase y que podía fortalecer las raíces en donde se pudiesen apoyar mis hijos y mis nietos.

Ciertamente hubo algunos cambios de costumbres.

Los primeros catorce años como inmigrante, los hice en Venezuela. En ese país se me consolidaron y fortalecieron los aspectos de mi Fe Cristiana. Fuí conciente que el vivir de una forma auténtica el Evangelio, en el día a día, con mi familia con mis compañeros de trabajo y con mis amigos, podía ser realmente yo mismo, sin perder mi identidad.

La autenticidad es ser realmente uno mismo y del todo en cada situación. En cualesquiera etapa de formación en que se encuentre, es muy conveniente reflexionar sobre la autenticidad. El valor de la autenticidad le da a la persona autoridad sobre sí mismo ante sus gustos y caprichos, iniciativa para proponerse y alcanzar metas.

Alienación cultural (influencia de la migración). Transformación de hábitos de consumo y de nuevos. “valores”.  En el proceso del inmigrante existe una influencia marcada de los ambientes en que se vive: el lenguaje, el proceso de competencia en el trabajo, los tiempos a dedicar a la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo, a la empresa donde estás laborando.

Está en nosotros mismos el tomar la decisión de seguir un camino. A medida de que hacemos un viraje en nuestras vidas, un cambio, una conversión, en esa medida, tendremos una óptica distinta del mundo que nos rodea. Es al través de esta nueva visión del mundo interior y del exterior es que podemos ser solidarios con los nuevos ambientes sin abandonar el legado dado por nuestros padres. La solidaridad nos hace uno con nuestra esposa, con nuestros hijos, con nuestros amigos, con la persona que transita por la calle...con Dios.

Friday, December 10, 2010

EL PROCESO DE CONVERSION

Convertirse es tornar en concreto, en el vivir de cada día, el proyecto de Jesús.

El proceso de conversión a Cristo Jesús requiere una nueva mentalidad, un vivir la Buena Nueva a cada día, viviéndola dentro del sentido común de las circunstancias que nos rodean.

La Buena Nueva es el estar conciente de que Dios nos ama. Nos ama a tal punto que envió a su propio hijo para confirmarnos esa maravillosa noticia. El Amor de Dios es tan grande que puede cambiar nuestro corazón por uno nuevo, jovial y alegre.

A qué más pudiéramos aspirar? El ser cristiano nos hace creadores y libres.

Creadores, por que nos hace concientes de que podemos vivir dentro de unos criterios aprobados de antemano por Jesús los cuales están contenidos en el Evangelio.

Libres, porque al decidir seguir el camino de Cristo, ninguna ley nos esclaviza pues el Amor de Dios está por encima de toda ley.

El proceso de conversión es un cambio de cada día. A veces nos puede suceder que estemos navegando en aguas tormentosas y sentimos que estamos regresando a un estado de ausencia o alejamiento de Dios. Esto nos puede pasar, porque somos humanos, y como humanos, llevamos bajo nuestras espaldas una inercia que a veces nos hace difícil este caminar en Cristo. Es por medio de la Oración, y la Fe en Cristo que podemos buscar un apoyo para regresar al buen camino.

Otras veces, podemos estar sometidos a duras pruebas, y podemos sentirnos como si estuviéramos caminando por un desierto donde nos hace falta el agua que da vida. Estas pruebas son absolutamente necesarias pues así como el verdadero oro se prueba en el crisol, nuestras almas deben ser probadas porque mediante estas pruebas podemos conocernos cada vez más a nosotros mismos de una forma honesta y clara.

La Buena Nueva es la mejor noticia que como seres sociales que somos, sentimos la necesidad de compartirla con los demás. Una forma de transmitirla es mediante nuestro propio testimonio de vida y dentro del respeto a la dignidad de las otras personas, tal como lo hizo Cristo nuestro hermano mayor.

Monday, December 6, 2010

Como cristianos estamos inventando nuestra propia vida a cada día.

No pudiera iniciar esta reflexión sin antes referirme a las recomendaciones de Jesús de Nazaret: "Al Señor tu Dios amarás con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. Y después viene éste: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay ningún mandamiento más importantes que éstos" Mc 12, 29-31.

Nosotros, com seglares, responsables de una familia, estamos a cada día inventando nuestra propia vida. Tenemos que buscar recursos, dedicar tiempos, esfuerzos, deseos, sueños. Pero para vivir plenamente en armonía debemos contar con criterios, con la certeza de que Dios nos ama. Vivir esa experiencia de Amor; vivirla y sentirla.

Luego para vivir en un estado de armonía, de paz, es necesario vivir la Buena Nueva, vivir el Evangelio, con un contenido de liberación personal, integral y colectiva. Convivir con los demás,con el prójimo con un criterio da amistad. Sabiendo que amigo es aquel ante el cual se puede pensar la vida en voz alta. Ser solidario con el amigo y amar a nuestros enemigos. Buscar la unidad en todo instante....