Convertirse es tornar en concreto, en el vivir de cada día, el proyecto de Jesús.
El proceso de conversión a Cristo Jesús requiere una nueva mentalidad, un vivir la Buena Nueva a cada día, viviéndola dentro del sentido común de las circunstancias que nos rodean.
La Buena Nueva es el estar conciente de que Dios nos ama. Nos ama a tal punto que envió a su propio hijo para confirmarnos esa maravillosa noticia. El Amor de Dios es tan grande que puede cambiar nuestro corazón por uno nuevo, jovial y alegre.
A qué más pudiéramos aspirar? El ser cristiano nos hace creadores y libres.
Creadores, por que nos hace concientes de que podemos vivir dentro de unos criterios aprobados de antemano por Jesús los cuales están contenidos en el Evangelio.
Libres, porque al decidir seguir el camino de Cristo, ninguna ley nos esclaviza pues el Amor de Dios está por encima de toda ley.
El proceso de conversión es un cambio de cada día. A veces nos puede suceder que estemos navegando en aguas tormentosas y sentimos que estamos regresando a un estado de ausencia o alejamiento de Dios. Esto nos puede pasar, porque somos humanos, y como humanos, llevamos bajo nuestras espaldas una inercia que a veces nos hace difícil este caminar en Cristo. Es por medio de la Oración, y la Fe en Cristo que podemos buscar un apoyo para regresar al buen camino.
Otras veces, podemos estar sometidos a duras pruebas, y podemos sentirnos como si estuviéramos caminando por un desierto donde nos hace falta el agua que da vida. Estas pruebas son absolutamente necesarias pues así como el verdadero oro se prueba en el crisol, nuestras almas deben ser probadas porque mediante estas pruebas podemos conocernos cada vez más a nosotros mismos de una forma honesta y clara.
La Buena Nueva es la mejor noticia que como seres sociales que somos, sentimos la necesidad de compartirla con los demás. Una forma de transmitirla es mediante nuestro propio testimonio de vida y dentro del respeto a la dignidad de las otras personas, tal como lo hizo Cristo nuestro hermano mayor.
Friday, December 10, 2010
Monday, December 6, 2010
Como cristianos estamos inventando nuestra propia vida a cada día.
No pudiera iniciar esta reflexión sin antes referirme a las recomendaciones de Jesús de Nazaret: "Al Señor tu Dios amarás con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. Y después viene éste: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay ningún mandamiento más importantes que éstos" Mc 12, 29-31.
Nosotros, com seglares, responsables de una familia, estamos a cada día inventando nuestra propia vida. Tenemos que buscar recursos, dedicar tiempos, esfuerzos, deseos, sueños. Pero para vivir plenamente en armonía debemos contar con criterios, con la certeza de que Dios nos ama. Vivir esa experiencia de Amor; vivirla y sentirla.
Luego para vivir en un estado de armonía, de paz, es necesario vivir la Buena Nueva, vivir el Evangelio, con un contenido de liberación personal, integral y colectiva. Convivir con los demás,con el prójimo con un criterio da amistad. Sabiendo que amigo es aquel ante el cual se puede pensar la vida en voz alta. Ser solidario con el amigo y amar a nuestros enemigos. Buscar la unidad en todo instante....
Nosotros, com seglares, responsables de una familia, estamos a cada día inventando nuestra propia vida. Tenemos que buscar recursos, dedicar tiempos, esfuerzos, deseos, sueños. Pero para vivir plenamente en armonía debemos contar con criterios, con la certeza de que Dios nos ama. Vivir esa experiencia de Amor; vivirla y sentirla.
Luego para vivir en un estado de armonía, de paz, es necesario vivir la Buena Nueva, vivir el Evangelio, con un contenido de liberación personal, integral y colectiva. Convivir con los demás,con el prójimo con un criterio da amistad. Sabiendo que amigo es aquel ante el cual se puede pensar la vida en voz alta. Ser solidario con el amigo y amar a nuestros enemigos. Buscar la unidad en todo instante....
Friday, August 31, 2007
Hay un tiempo para la siembra y otro para la cosecha.
Cuando decimos que la semilla muere, la intención no es la de pensar que realmente la semilla desaparece. El concepto de muerte sería mejor definido como una transformación de la esencia de un ser en otra esencia o más bien en otra identidad.
Cada uno de nosotros estamos a diario en un proceso de transformación, en un proceso de cambio. Lo importante es estar alertas, pues en el momento menos esperado, nuestra propia esencia como humanos puede cambiar y vamos a estar cara a cara con nuestro Creador.
A medida que logremos estar más en contacto con nuestro Padre, podemos estar seguros que El como un Jardinero por excelencia va a estar ayudándonos en ese proceso de transformación. Podemos estar seguros que si Cristo vive en nuestras vidas, en nuestra mente, en nuestra alma, seremos más humanos y más cercanos a Dios. Así pues, los invito a que estén con ánimo y alegría para que el día de la cosecha podamos ofrecer un fruto bueno.
Cada uno de nosotros estamos a diario en un proceso de transformación, en un proceso de cambio. Lo importante es estar alertas, pues en el momento menos esperado, nuestra propia esencia como humanos puede cambiar y vamos a estar cara a cara con nuestro Creador.
A medida que logremos estar más en contacto con nuestro Padre, podemos estar seguros que El como un Jardinero por excelencia va a estar ayudándonos en ese proceso de transformación. Podemos estar seguros que si Cristo vive en nuestras vidas, en nuestra mente, en nuestra alma, seremos más humanos y más cercanos a Dios. Así pues, los invito a que estén con ánimo y alegría para que el día de la cosecha podamos ofrecer un fruto bueno.
Thursday, August 30, 2007
La semilla como fuente de vida
Para que el árbol nazca, es necesario que la semilla muera. Porque la vida proviene de la muerte. Ese árbol naciente es el Cristo que hay en mí, esa semilla es el mismo yo. Este proceso de morir para vivir es complejo si lo miramos con la óptica del mundo, del materialismo, del facilismo que nos ofrece el mundo. Pero si lo intentamos vivir de una forma sencilla, sin complicaciones, dando pasos de bebé recién nacido, puede ser que no notemos ningún cambio en nosotros. Sólo que, dejando pasar el tiempo en ese proceso, las virtudes que definen al verdadero cristiano, van asomando poco a poco. Dejémonos entonces guiar por el Espíritu de Dios y seamos como una pequeña semilla.
Subscribe to:
Posts (Atom)
